Lo que debes saber antes de decir "sí" a todo en el trabajo - soluciones

Lo que debes saber antes de decir «sí» a todo en el trabajo

Ser demasiado condescendiente puede llevarte a la frustración a nivel laboral

En el trabajo, como en tantos otros ámbitos, aprender a decir que no es una forma de poner límites.

Los trabajadores deben conocer qué tipo de prácticas pueden cuidar su salud emocional.

Ayudar a tus compañeros de manera continua no te permite hacer tu trabajo, ni les ayuda a crecer.

En las entrevistas de trabajo es habitual que los reclutadores consulten a los candidatos sobre sus cualidades para trabajar en equipo. Por lo general, todos ellos se sienten capaces de desempeñarse de forma óptima en un grupo de trabajo, pero lo cierto es que no siempre es así.

En ocasiones, ante la imposibilidad para terminar un trabajo o falta de voluntad para hacerlo, algunos trabajadores buscan ayuda en sus compañeros. Esta ayuda puede ser honesta y puntual, o abusiva y permanente, aprovechando la menor jerarquía del otro trabajador o su buena disposición para colaborar.

¿Es tu caso? ¿Siempre te piden ayuda con una tarea en particular? ¿Eres del tipo de trabajador que termina su jornada laboral agotado por realizar sus tareas y las de algunos compañeros? ¿Tu jefe te encarga nuevas tareas de manera constante, algunas que no corresponden a tu puesto?

Este tipo de prácticas surgen del abuso o la falta de consideración de otros trabajadores, pero se vuelven cotidianas debido a la falta de límites del trabajador al que todos piden ayuda. Si es tu caso, si te sientes identificado con alguna de las situaciones anteriores, es probable que debas aprender a limitar tu «sí» y comenzar a aprender a decir que «no» a ciertas solicitudes.

¿Cómo hacerlo? Existen 3 aspectos básicos a considerar antes de saber qué responder a una solicitud en el trabajo.

Por lo que si decir sí a todo es una práctica habitual para ti, es momento de comenzar a tomar en cuenta estos consejos antes de hacerlo:

Decir que no implica poner límites, no te hace ser un mal profesional, sino dedicar tu tiempo a lo que te corresponde y ocuparte de tus propias metas. Al decir que sí a tareas que no te corresponden, motivan, sirven o interesan, trabajas para los objetivos de otros y no para los propios.

Hacerlo una vez puede aportarte algo positivo, pero convertirlo en un hábito puede ser el comienzo de un sentimiento de frustración laboral. Por ello es importante que aprendas cómo controlar este hábito.

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